Yoga en silla
Qué es el yoga en silla
Es la misma práctica de siempre, sostenida por una silla. Ni una postura obliga a bajar al piso ni a levantarse desde abajo, que es justo lo que deja afuera a mucha gente que querría empezar.
Una práctica que no baja al piso
La clase se hace al cien por ciento usando la silla como soporte principal. Eso da seguridad y estabilidad en cada movimiento, y saca del medio el miedo a perder el equilibrio, que suele ser la primera razón por la que alguien no se anima.
La silla no es una versión reducida del yoga: es lo que permite trabajar con precisión articulaciones que en el piso quedarían forzadas.
Para quién es
- Personas mayores que quieren moverse sin exigirse de más.
- Quien tiene movilidad reducida o le cuesta bajar y subir del piso.
- Quien está volviendo a moverse después de una operación o un tiempo de reposo.
- Cualquiera que quiera empezar desde cero: no hace falta experiencia previa.
Qué se trabaja en una clase
- Movilidad articular, fuerza muscular, flexibilidad, postura y equilibrio.
- Respiración consciente, que es la mitad de la práctica.
- Concentración y memoria, con ejercicios sencillos de coordinación.
- El encuentro con otras personas: en los grupos, eso pesa tanto como el movimiento.
Qué hace falta
Una silla firme sin ruedas, ropa cómoda y ganas de moverte. Nada más: ni colchoneta, ni ropa deportiva, ni haber hecho yoga antes.
Antes de empezar
Antes de la primera clase hay un seguimiento individual para conocer las patologías previas —artrosis, prótesis, hipertensión— y adaptar la práctica a eso. Durante la clase se observa el ritmo de forma continua, para evitar sobreesfuerzos que afecten la presión o el ritmo cardíaco.
Si estás en tratamiento por algo, conviene que lo consultes con tu médico y me lo cuentes: la clase se arma alrededor de eso.
Tu primera clase está a un mensaje de distancia
Escribile a Sonia, contale cómo te movés hoy y coordinen juntas tu primer encuentro.
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